ENSAYO "NAZIFASCISTA"
ESCRITO POR UN "INTOLERANTE"
CONTRA UNA GUERRA "HUMANITÁRIA", "DEMOCRÁTICA" Y "NECESARIA".
Octava pregunta del catecismo: ¿Hemos de ser solidarios con los refugiados kosovares solamente?
Las ONG’s más variadas están lanzando una gran campaña de solidaridad con el Kosovo y los kosovares, utilizando frases como las que citabamos en la pregunta anterior. Estas salutiferas plataformas que se estan llenando la boca de todo tipo de solidaridades con el pueblo kosovar, olvidan vergonzosamente que también hay otras víctimas que son los habitantes de las ciudades serbias.
Uno de los argumentos que utilizan con más energía para acreditar esta solidaridad con los kosovares, al mismo tiempo que la absoluta falta de solidaridad con los bombardeados, independientemente de la etnia a la que pertenecen, es que en Kosovo se está cometiendo un genocidio. Veamos si esto es como lo dicen. En un artículo, titulado: "Cuando la izquierda se convierte en halcón", que publicaba K.S.Karol, en El País el día 7 de Mayo este gran conocedor de los países del Este, que llegó a ser general del ejercito rojo durante la Segunda Guerra Mundial, admirador de Mao y Tito y excelente marxista contemporáneo, decía:
"Así, en The Guardian del 29 de abril, un profesor de Harvard, Daniel Goldhagen, autor de un best-seller, Los verdugos voluntarios de Hitler. Los alemanes corrientes y el Holocausto, propone la ocupación de Serbia, sea cual sea el precio militar que haya que pagar, porque Occidente no puede coexistir con un dictador que perpetúa los genocidios. ¿Qué hubiera sido del mundo si los Aliados no hubieran ocupado Alemania y Japón en 1945?, pregunta para reforzar su tesis. Tras la lectura del artículo, más que polemizar, me gustaría hacer algunas precisiones sobre el verdadero significado de las palabras genocidio, nazismo, totalitarismo, partiendo de mi propia experiencia.
En 1940, desde Lvov, en la parte oriental de la Polonia ocupada por los soviéticos, fui deportado a Siberia. Me dieron 15 minutos para hacer la maleta y me metieron en un vagón de transporte de ganado rebosante de gente. Sólo tenía 15 años, pero me acuerdo muy bien de esa cruel injusticia cometida contra mí sin razón ni explicación. Pero no estoy muerto. Medio millón de polacos sufrieron la misma suerte y volvieron tras ser deportados. Lo que Milosevic hace a los albaneses es abominable, pero espero que puedan volver o encontrar otra tierra de asilo. Son víctimas de una gran injusticia, pero no de genocidio. Lo mismo se puede decir de los serbios que Tudjman expulsó de Croacia.
La semana pasada, la televisión francesa emitió un magnífico documental sobre la orquesta femenina de Auschwitz en 1943-1944. Las supervivientes cuentan cómo las reclutaron entre las deportadas en función de sus dotes musicales y las pusieron bajo la batuta de otra deportada, la sobrina de Gustav Mahler, Alma Rosé. Gracias a ella, la orquesta era de buena calidad, con un repertorio de arias de opereta y música clásica alemana. Parece que hasta los SS más bestiales, cuando la escuchaban, se volvían por unos instantes casi humanos. Pero su finalidad era dar seguridad, engañar a los que, formados en columnas, iban hacia las cámaras de gas y los crematorios. Una vieja polaca, filmada en las ruinas del campo de concentración, confesó ante la cámara algo que le pesaba en la conciencia y no había dejado de atormentarla: la participación en la orquesta le había salvado la vida, pero, ¿era justo engañar a los que iban a la muerte?
Eso era genocidio: la decisión de exterminar a una etnia, los judíos, los gitanos, los undermenchen (los infrahombres) eslavos, los polacos, los rusos... Durante la ocupación nazi, Polonia, por limitarme a este país, perdió el 22% de su población, seis millones de seres humanos, la mitad de los cuales eran judíos. Los que hablan de genocidio en Kosovo trivializan el horror de los campos de concentración nazi, y llevan el agua al molino de los "revisionistas" de extrema derecha, que pretenden que los campos no eran tan terribles.
Vayamos a lo esencial: el régimen de Milosevic es, evidentemente, totalitario, puesto que practica la depuración étnica. El filósofo italiano Norberto Bobbio, al que tengo en gran estima y que está más bien contra la guerra, llega a calificarlo de "totalitarismo perfecto". Pero no creo que se pueda comparar con el régimen hitleriano. Hace apenas dos años, la oposición ganó las elecciones municipales en Yugoslavia y Milosevic terminó por inclinarse ante el veredicto de las urnas. Tampoco ha impedido que Montenegro -parte integrante de su república- elija un presidente que es adversario político. ¿Es posible imaginar algo semejante no ya en la Alemania de Hitler, sino incluso en la España de Franco? Es más: me parece impensable en la Croacia de hoy, tremendamente nacionalista aunque bastante amada por la OTAN.
Conocí bien la Yugoslavia de Tito, me puse de su lado cuando Stalin la excomulgó en 1948. Varios de sus dirigentes llegaron a ser amigos míos. Hoy, mientras sigo los acontecimientos de lo que allí pasa, no puedo dejar de pensar en ellos, sobre todo en Vlado Dedijer, el biógrafo de Tito, que fue para mí como un hermano. "Comunista independiente", según su propia definición, e internacionalista infatigable, Vlado tuvo la premonición, al final de la época titista, de que las cosas no iban bien y que los nacionalistas en Croacia, Serbia e incluso en Eslovenia, donde él vivía, estaban volviendo a levantar la cabeza. Emigrantes antititistas, a menudo enriquecidos en Occidente, volvían al país buscando venganza. Vlado ya no estaba cuando, en 1989, la hora de esa gente llegó. Tras la caída del muro de Berlín, toda la época comunista se ha presentado como un encadenamiento de crímenes y errores. En Serbia, los chetniks nacionalistas, en un tiempo desacreditados, se convirtieron en la fuerza dominante . En Croacia, los ustachis, cómplices de los nazis durante la guerra, un poco camuflados para no asustar al mundo exterior, gobiernan de hecho el país. Este cambio se ha hecho sin pegar un tiro."
La opinión de K.S.Karol podria ser considerada una opinión personal y aislada e incluso, por qué no decirlo "extremista y demagógica", la cosa cambia cuando son los mismos supervivientes del campo de exterminio de Auschwitz quienes denuncian vehementemente el asignar al drama balcánico-kosovar la misma categoría que el planificado proceso de la Solución Final.
Esther Bejarano, Kurt Goldstein, Peter Gingold, Walter Bloch, Henry Dreyfu, Gunter Hansel, Werner Stertzenbach, Hans Frankentahl, Erhard Detusch, Vera Mitteldorf, Werner Krich, Imgard Konrad, Maricha Köenig y Adi Köenig, dirigieron una carta abierta a los ministros alemanes de Exteriores y de Defensa, los Sres. Fischer y Scharping, respectivamente, en la que decían lo que sigue:
"(...) El Ministro de Defensa, antes de la agresión de la OTAN contra los Derechos Humanos del pueblo de Yugoslavia, en el cual el ejército alemán participa violando la Constitución, comentó durante una visita militar a Auschwitz lo siguiente: Para evitar un nuevo Auschwitz está el ejército alemán en Bosnia y por esto probablemente deberá ir también a Kosovo".
"Nosotros los supervivientes de Auschwitz y otros campos de exterminio en masa, condenamos la manipulación que Vdes. y otros políticos hacen de los muertos de Auschwitz, con los que Hitler y los fascistas en nombre del pueblo alemán causaron la muerte de judios, gitanos y eslavos."
"(...) La paz mundial y la seguridad internacional estan puestas en peligro por haver emprendido una guerra contra un Estado fundador de la ONU, que parte de tierras alemanas, guerra contra un país que sufrió una gran parte de las víctimas en su lucha contra Hitler y para la liberación del fascismo de Europa. Referirse a Auschwitz para justificar una guerra como esta es infame. El procedimiento del gobierno yugoslavo contra la minoría albanesa está en contra de los Derechos Humanos. Nosotros lo condenamos, de la misma manera que condenamos el procedimiento del gobierno turco contra los kurdos y el procedimiento del gobierno israelí contra los palestinos."
"(...) Las consecuencias de una actuación como esta podran conllevar al florecimiento de fuerzas que en 1945 creíamos hubieran sido derrotadas ... (...) ¿Debe ser olvidado que Serbia por dos veces durante este siglo sufrió la muerte y la destrucción cuya responsabilidad fue de Alemania? ¿Debe ser olvidada la masacre de un millón de serbios, realizada por los nazis y sus aliados, durante la II Guerra Mundial?"
"Después de los judios, los eslavos de Serbia, en relación con su población total, han sido quienes padecieron un mayor número de víctimas". (15)
Lamentablemente no podemos citar todo el texto –que no tiene desperdicio-, pero sirve, de manera excepcional, para demoler este argumento tan manido del "genocidio". Permítasenos un poco de humor negro: el "rostro amable de la OTAN", Jamie Shea, si es que ha leido esta declaración, cosa que dudamos, acaso haya dicho que los supervivientes son ancianos y ya se sabe ..., y no queremos ser crueles, porque si alguna cosa nos muestran las ruedas de prensa de este personaje y de Solana, es que no dudan en utilizar los argumentos más zafios, viles y recalcitrantes para mantener sus posiciones.
Hay que denunciar el carácter profundamente contradictorio de las denominadas ONG’s, que en esta II guerra del nuevo desorden internacional se estan configurando como auténticos seudópodos de los aparatos del Estado transnacional al practicar la caridad, no a título individual sino a título colectivo.
Bajo palabras como "solidaridad", "democracia", "genocidio", "ayuda humanitaria", etc., algunas ONG’s hacen parte del trabajo que inevitablemente toda guerra comporta: atender a los refugiados, curar a los heridos, enterrar a los muertos, y así sucesivamente. De un lado están los generales tirando bombas y, de otro, los "civiles humanitarios bienintencionados", quienes militando en ONG’s, ponen parches a la barbarie. El humorista Máximo así lo vió en una viñeta que publicó en el diario El País. Las ONG’s contribuyen a la legitimación del poder de la OTAN.
En los tiempos de la burguesía atomística –la que Marx estudió-, eran las mujeres de los burgueses las que practicaban la virtud de la caridad a título individual, viajando a los barrios pobres, los roperos parroquiales y poniendo cada noche de Navidad un pobre en la mesa. En el actual capitalismo transnacional muchas de las ONG’s practican la virtud de la caridad a título colectivo, poniendo a pueblos enteros como objetos de su acción caritativa, adornada de laicismo y de rigor contra la corrupción de los Estados. Su creciente número ha generado un lenguaje, unas actitudes corporativas, unas formas de hacer y vivir, que son necesarias para que la máquina del capitalismo transnacional funcione bien lubricada. Los oenegeros son, en gran parte, gente desarraigada, que visto que no saben resolver los problemas que tienen cerca, se marchan lejos y así se realizan. Hoy en Honduras, mañana en Bosnia, pasado en África, y así sucesivamente. Gran parte de ellos, no hacen otra cosa que poner parches a los daños que jamás debiéramos haber permitido que se produjeran.
Decía la escritora afroamericana Toni Morrisson: "el idioma del opresor, no sólo representa la violencia, sino que es la violencia", se hace necesario pensar desde posiciones críticas los contenidos de las palabras solidaridad, internacionalismo, democracia, ayuda humanitaria y otras muchas. El lenguaje melifluo, supuestamente pacifista y tolerante que utilizan estas organizaciones, es violencia.
En modo alguno estoy negando que no se hayan de resolver las necesidades urgentes de las personas, en una situación de riesgo elevado como es una guerra. Pero se ha de señalar también, con idéntica energía, que por su propio diseño, estructura, los patrocinadores económicos, la formación de sus miembros, etc., las ONG’s estan muy limitadas estructuralmente para dar una correcta respuesta a estas necesidades. Algún lector del 10% que me queda dirá que soy cruel, despiadado y demagógico, a lo que respondo: "Organizar una ONG" se ha convertido en una moda del mundo occidental, que como decía Josué de Castro: come pero no duerme.
En el momento actual, los intereses estratégicos de las transnacionales más punteras coinciden con la falta de referentes intelectuales, políticos y morales de buena parte de los sujetos del Primer Mundo. No ha de extrañarnos porqué las ONG’s funcionan como banderines de enganche en una situación paradógica: el sistema genera, vía medios de comunicación, un permanente malestar entre sus particulares, porque expande la mala conciencia, informando constantemente de situaciones de desigualdad y caos sin explicar su causalidad.
Las ONG’s son el resultado final del proceso de desmontaje de las instituciones que los trabajadores habían creado durante décadas, las cuales articulaban, en cierta medida, una sociedad civil alternativa. Los sindicatos, los centros de lectura y de deporte, las fiestas, las tradiciones y una voluntad férrea de educación eran las columnas sobre las que pivotaba una trama social símbolicamente muy rica, que permitía socializar en esquemas morales coherentes, la existencia de los cuales daba sentido a la vida de las gentes de las clases oprimidas, aunque muy a menudo dificilmente iba más allá de un corporativismo más o menos elaborado.
En la medida en que toda esta trama fue desmontada gracias a la ambivalente posición de los Estados asistenciales, la caida del muro de Berlín apuntilló el proceso de pérdida de referentes propios de la izquierda y representó una ofensiva del pensamiento paleoliberal totalmente desbordado porque no tenía ninguna barrera ideológica que lo contuviera.
Las organizaciones caritativas y de voluntarios ya existían antes de la recuperación del poder por parte de los paleoliberales; lo que ocurre es algo fundamental en el proceso de desmontaje del Estado asistencial: los servicios públicos implicaban por su misma condición de "públicos" un control directo e indirecto de los ciudadanos sobre estos servicios. A través de los parlamentos, los gestores del sector público, las indagaciones de la prensa o a través de agrupaciones de ciudadanos especialmente concernidos, la sanidad, los servicios sociales, la educación, los salarios de inserción, y también la cooperación internacional estaban sometidas, al menos en teoría, a un control democrático real.
Con la campaña de privatizaciones masivas, realizadas por los gobiernos paleoliberales, también se inició un proceso para privatizar la caridad en sus diversas formas y especies, y este proceso se ha realizado y se sigue realizando a través de las ONG’s. Y todo lo que se privatiza se hace para que produzca rendimientos a los que se han beneficiado de la privatización, y esto se hace de la misma manera con que, actualmente, los paleoliberales subvencionan la sanidad, separando al proveedor de fondos del proveedor de servicios.
Nos explicaremos mejor: El Estado subvenciona las ONG’s pero no del todo, sino que ellas han de conseguir buena parte de los fondos para poder sobrevivir y esto lo hacen presionando con campañas al tejido social. Al mismo tiempo, las ONG’s prestan servicios de los que obtienen prestigio y mayores rendimientos, los cuales, aunque no necesariamente económicos, facilitan que aquella ONG mejore su capacidad para intervenir. Ello implica acrecentar el número de liberados, que se van profesionalizando y pasan de voluntarios a auténticos gestores de la caridad. Con el paso del tiempo estos gestores crean un colectivo para los cuales la ONG es, solamente, una forma de vivir y una forma de ganarse la vida hasta llegar al extremo de que los intereses de la ONG se transmutan en los intereses de sus gestores.
Como el lector podrá reconocer estamos hablando de algo que ya hace tiempo viene ocurriendo en los partidos políticos occidentales, independientemente del color que puedan tener: se han convertido en un "modus vivendi" de quienes forman parte de su estructura y les importa muy poco el motivo profundo por el que fueron creados. Rafael Sánchez Ferlosio, ha denunciado contundentemente cómo el pensamiento moderno convierte permanentemente los fines en medios y los medios son magnificados al extremo de convertirse en el motor de la marcha de la sociedad. (16)
Las ONG’s en su inmensa mayoría defienden los intereses corporativos de sus miembros y han desarrollado unos comportamientos que vienen a caracterizar uno de los aspectos de la actual crisis del capitalismo contemporáneo transnacional y por ende esta crisis abarca a todas las organizaciones que no cuestionan el sistema, aunque teóricamente o historicamente nacieron de una voluntad de cuestionarlo de un modo u otro. Llevamos ya varias semanas de guerra no declarada y, cada vez más, los supuestos objetivos militares muestran su verdadera identidad: casas, puentes, vías férreas, estudios de televisión, hospitales, y así sucesivamente.
A estas alturas de la guerra, muy pocas ONG’s, está contribuyendo a paliar el dolor de las víctimas de los bombardeos en Yugoslavia. Esto no es casual, como tampoco es casual el tipo de ONG’s que han ido a Cuba, Libia o Irak. Si en alguna cosa esta guerra demuestra es el carácter imperial, que incluso ha llegado a romper los vínculos naturales de solidaridad entre los pueblos. Hoy en día la opinión pública mayoritaria de los paises del Primer Mundo no duda en insultar y vejar a los serbios sin el menor decoro, sin el menor gesto de piedad y de respeto. Y viene muy a cuento recordar lo que decía Carlos Alonso Zaldivar en su sensacional trabajo "Tucídides, en Kosovo", publicado en El País el día 11 de Mayo:
"¿En qué quedamos? ¿Qué es lo que está en juego? ¿Seres humanos o poderes mundanos? ¿Un imperativo moral o un cálculo de poder? La duda se acentúa más cuando O’Shea, el portavoz de la OTAN, explica que no se pueden lanzar viveres en paracaidas a los albanokosovares que deambulan por Kosovo, ya que hacerlo conllevaría un gran peligro para los pilotos"
Y cuando los "valientes" pilotos de la OTAN no pueden arriesgarse lanzando estas preciosas cargas, la OTAN envía las ONG’s. En otras palabras: En la primera guerra de la historia de la humanidad en que los pilotos usan el anonimato y ellos mismos se autodefinen como robots, la función de infanteria desarmada de las ONG’s cobra un valor indiscutible en la política de evitar bajas militares que tendrían un enorme costo en las opiniones públicas de los países que, supuestamente, no están en guerra con Yugoslavia.
Desde hace muchos siglos hacer la guerra era un acto doloroso pero honorífico y hubiera sido mucho mejor que la historia de la humanidad se hubiera construido sobre los hitos de la paz y no sobre los de la guerra. ¿Qué dirían Alejandro Magno, Julio Cesar, Carlomagno, Ataualpa, los campesinos que combatían con Thomas Muntzer, los sansculottes que defendieron con las armas en la mano la Revolución Francesa, Trotsky, Mao Tse Tung o el propio Tito, frente a soldados cobardes que se esconden tras el anonimato de los cascos y las máscaras para volar a gran altura? Todos estos millones de personas que a lo largo de la historia han participado en guerras, tenían una idea clara: debían arriesgar su vida. La perversión de esta guerra, es que se pueden tirar bombas a mucha altura, sin arriesgarse, y no se pueden tirar víveres porque se ha de volar a baja altura y es un riesgo.
Me niego a colaborar con estas ONG’s mientras no cuiden, también, a las víctimas de los bombardeos. Me niego en redondo. Voy a combatirlas abiertamente. Es más, hay que boicotearlas porque forman parte del ejército enemigo. Ulrike Meinhoff, militante socialdemócrata consecuente que se hizo comunista y acabó practicando la lucha armada contra el Estado policial alemán que ahora nos controla, dijo lo que sigue:
"Si digo que tal o cual cosas no me gustan estoy protestando. Si me preocupo además de que esto que no me gusta no vuelva a ocurrir, estoy resistiendo. Protesto cuando digo que no sigo colaborando, resisto cuando me ocupo de que tampoco los demás colaboren." (17)
La respuesta a la pregunta de si hemos de ser solamente solidarios con los refugiados es: NO, porque la intencionalidad de esta guerra es clara: devolver a la floreciente República Yugoslava a una situación preindustrial para que, de esta manera, aumente su dependencia con Estados Unidos, Alemania y las demás potencias del Primer Mundo, ejerciendo el rol que tiene predeterminado, ser una colonia más.
(15) El Otro País. Mayo-Junio 1999. Pág. 31.![]()
(16) R.Sánchez Ferlosio. "Estas Yndias equivocadas y malditas. Comentarios a la historia". Ed. Destino. Col. Áncora y Delfín. Vol. 724. Barcelona 1994
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(17) U.Meinhoff. "Pequeña antología". Ed. Anagrama. Barcelona 1976.
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Novena pregunta del catecismo: ¿Cerca de dos meses de empezada la guerra, donde está Solana, matarile, rile , rile ....?